viernes, 11 de junio de 2010

Silueta de imágenes.

Había algo que la hacía temblar
a veces el frío, a veces mirar el frío.
Cuando se asomaba por la ventana
y el viento hacía estragos con su pelo.

Había algo que la hacía reír
a veces una voz, a veces otra risa.
Cuando se acordaba de ese día
en que tropezó subiendo la escalera.

Había algo que la hacía callar
a veces la pena, a veces la ignorancia.
Cuando observaba a los otros discutir
y los gritos la ensordecían.

Había algo que la hacía bailar
a veces la música, a veces el silencio.
Cuando todos abandonaban la sala
ella danzaba con los ojos cerrados.

Habían muchas cosas.
Pero lo mucho le parecía poco
y lo poco a veces mucho.

Tal vez ella sólo quería vaciar de sus bolsillos las piedras
y escribir en el aire: de contenidos están hechas las formas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Con que frecuencia se escapan.

Once pm. El pasillo esta desierto, alguien se asoma, eso parece pero es solo una sombra. Se oyen los grillos desde la ventana. Todo está tan quieto que el espacio podría quebrarse con solo mirarlo. Dónde está el dueño del lugar, a dónde fueron sus habitantes, cuánto hará que hay tal vacío.
En un rincón, al borde del corredor veo una imperfección, un pequeño agujero que no se corresponde con el orden total. Fue por allí, fue ese el recoveco, esa la leve fisura, es el espacio por donde huyeron. Una auténtica fuga de ideas.

jueves, 13 de mayo de 2010

Fragmento.

Me gusta cuando el viento me roza la cara.
Me gusta cuando hace mucho frío y estoy debajo del acolchado.
Me gusta sentarme en los zócalos de las casas.
Me gusta el arroz con leche si esta bien blandito.
Me gusta el olor del pasto recién cortado.
Me gusta tener el escritorio ordenado.
Me gusta andar en bicicleta si es fin de semana.
Me gustan los cuentos para antes de dormir.
Me gustan las canciones que hablan de las penas.
Me gusta contar mis secretos y que dejen de serlo.
Me gusta leer lo que esta leyendo otro en el colectivo.
Me gustan los anillos cuando tienen un significado.
Me gusta ver a la gente cuando no me mira.
Me gusta la mañana.
No me gusta ponerme triste.

lunes, 19 de abril de 2010

Llueve a cántaros

Llueve a cántaros.

Llueve hasta que se agote del cielo el agua.
Barre algunos desperdicios, ensucia con otros tantos.
El agua trae nuevas historias
las que no se cuentan en los días secos.

Parece que hoy lloverá hasta inundarnos.
Hasta inundar las casas, los baldes, las ollas,
las calles, los pozos y los pensamientos.
Pensamientos que estaban guardados
pero que la lluvia ha rebasado
y los convierte en palabras.
Palabras que van mojando
de a gotones la ropa que llevamos puesta,
ropa que tardara en secarse
así como tarda la vida en hacernos olvidar.

Llueve a cántaros y también a cantos
a voces ruidosas, trémulas, estrepitosas;
a golpes en los toldos, en los parabrisas,
en los corazones.
La lluvia tapa otros ruidos
los que están afuera,
se apropia de todo y nos despierta
¿cuándo se va a callar esta noche
que me mantiene en vela?
que no se calle ahora porque no quiero dormir.

Porque si dormir es volver al mundo seco
prefiero esta lluvia que arruga mis dedos.
Y si el refugio nos mantiene callados
prefiero que el agua nos anime a decir te quiero.

domingo, 28 de marzo de 2010

¿Qué es esa cosa llamada amor?

Si quisiera definirla pecaría menospreciándola.
Si me atreviera a describirla olvidaría su valor.
Si buscara su fuente me perdería eternamente.
Si pensara que no existe moriría sin razón.

Por eso no intento entender
ni saber si hay respuestas.
Esa cosa llamada amor la vivo cada día.
Y es tan nuevo lo que siento, tan libre, tan fresco
que no puedo más que sonreír.

viernes, 12 de marzo de 2010

Al filo del precipicio

Avanzan los tacos cansados. Intentan mantenerse firmes con cada nuevo paso. Se esmeran en sostener una masa indiscutiblemente exagerada de humanidad. No desisten, se esfuerzan y logran trasladar a su portadora, aunque ello requiera movimientos toscos y desalineados.
Empero, qué pueden hacer, a quién reclamar si no existe sindicato, asociación o institución que los ampare, cómo concluir tamaña diligencia si aquella persona que camina desorbitada no ha reparado en su transporte de plástico símil cuero.
Los tacos avanzan y temen por su integridad, es posible que antes de llegar a destino solo sean basura producto de la presión desmedida que genera su dueña. Se avecina la tragedia, más que augurada, se acerca el final, y ellos lo pueden percibir.
Un taco esquiva un pozo, su compañero no.

domingo, 21 de febrero de 2010

No disponible

La vida no es como el msn, aunque en este momento quisiera cambiar mi estado a AUSENTE.