Once pm. El pasillo esta desierto, alguien se asoma, eso parece pero es solo una sombra. Se oyen los grillos desde la ventana. Todo está tan quieto que el espacio podría quebrarse con solo mirarlo. Dónde está el dueño del lugar, a dónde fueron sus habitantes, cuánto hará que hay tal vacío.
En un rincón, al borde del corredor veo una imperfección, un pequeño agujero que no se corresponde con el orden total. Fue por allí, fue ese el recoveco, esa la leve fisura, es el espacio por donde huyeron. Una auténtica fuga de ideas.
miércoles, 19 de mayo de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
Fragmento.
Me gusta cuando el viento me roza la cara.
Me gusta cuando hace mucho frío y estoy debajo del acolchado.
Me gusta sentarme en los zócalos de las casas.
Me gusta el arroz con leche si esta bien blandito.
Me gusta el olor del pasto recién cortado.
Me gusta tener el escritorio ordenado.
Me gusta andar en bicicleta si es fin de semana.
Me gustan los cuentos para antes de dormir.
Me gustan las canciones que hablan de las penas.
Me gusta contar mis secretos y que dejen de serlo.
Me gusta leer lo que esta leyendo otro en el colectivo.
Me gustan los anillos cuando tienen un significado.
Me gusta ver a la gente cuando no me mira.
Me gusta la mañana.
No me gusta ponerme triste.
Me gusta cuando hace mucho frío y estoy debajo del acolchado.
Me gusta sentarme en los zócalos de las casas.
Me gusta el arroz con leche si esta bien blandito.
Me gusta el olor del pasto recién cortado.
Me gusta tener el escritorio ordenado.
Me gusta andar en bicicleta si es fin de semana.
Me gustan los cuentos para antes de dormir.
Me gustan las canciones que hablan de las penas.
Me gusta contar mis secretos y que dejen de serlo.
Me gusta leer lo que esta leyendo otro en el colectivo.
Me gustan los anillos cuando tienen un significado.
Me gusta ver a la gente cuando no me mira.
Me gusta la mañana.
No me gusta ponerme triste.
lunes, 19 de abril de 2010
Llueve a cántaros
Llueve a cántaros.
Llueve hasta que se agote del cielo el agua.
Barre algunos desperdicios, ensucia con otros tantos.
El agua trae nuevas historias
las que no se cuentan en los días secos.
Parece que hoy lloverá hasta inundarnos.
Hasta inundar las casas, los baldes, las ollas,
las calles, los pozos y los pensamientos.
Pensamientos que estaban guardados
pero que la lluvia ha rebasado
y los convierte en palabras.
Palabras que van mojando
de a gotones la ropa que llevamos puesta,
ropa que tardara en secarse
así como tarda la vida en hacernos olvidar.
Llueve a cántaros y también a cantos
a voces ruidosas, trémulas, estrepitosas;
a golpes en los toldos, en los parabrisas,
en los corazones.
La lluvia tapa otros ruidos
los que están afuera,
se apropia de todo y nos despierta
¿cuándo se va a callar esta noche
que me mantiene en vela?
que no se calle ahora porque no quiero dormir.
Porque si dormir es volver al mundo seco
prefiero esta lluvia que arruga mis dedos.
Y si el refugio nos mantiene callados
prefiero que el agua nos anime a decir te quiero.
Llueve hasta que se agote del cielo el agua.
Barre algunos desperdicios, ensucia con otros tantos.
El agua trae nuevas historias
las que no se cuentan en los días secos.
Parece que hoy lloverá hasta inundarnos.
Hasta inundar las casas, los baldes, las ollas,
las calles, los pozos y los pensamientos.
Pensamientos que estaban guardados
pero que la lluvia ha rebasado
y los convierte en palabras.
Palabras que van mojando
de a gotones la ropa que llevamos puesta,
ropa que tardara en secarse
así como tarda la vida en hacernos olvidar.
Llueve a cántaros y también a cantos
a voces ruidosas, trémulas, estrepitosas;
a golpes en los toldos, en los parabrisas,
en los corazones.
La lluvia tapa otros ruidos
los que están afuera,
se apropia de todo y nos despierta
¿cuándo se va a callar esta noche
que me mantiene en vela?
que no se calle ahora porque no quiero dormir.
Porque si dormir es volver al mundo seco
prefiero esta lluvia que arruga mis dedos.
Y si el refugio nos mantiene callados
prefiero que el agua nos anime a decir te quiero.
domingo, 28 de marzo de 2010
¿Qué es esa cosa llamada amor?
Si quisiera definirla pecaría menospreciándola.
Si me atreviera a describirla olvidaría su valor.
Si buscara su fuente me perdería eternamente.
Si pensara que no existe moriría sin razón.
Por eso no intento entender
ni saber si hay respuestas.
Esa cosa llamada amor la vivo cada día.
Y es tan nuevo lo que siento, tan libre, tan fresco
que no puedo más que sonreír.
Si quisiera definirla pecaría menospreciándola.
Si me atreviera a describirla olvidaría su valor.
Si buscara su fuente me perdería eternamente.
Si pensara que no existe moriría sin razón.
Por eso no intento entender
ni saber si hay respuestas.
Esa cosa llamada amor la vivo cada día.
Y es tan nuevo lo que siento, tan libre, tan fresco
que no puedo más que sonreír.
viernes, 12 de marzo de 2010
Al filo del precipicio
Avanzan los tacos cansados. Intentan mantenerse firmes con cada nuevo paso. Se esmeran en sostener una masa indiscutiblemente exagerada de humanidad. No desisten, se esfuerzan y logran trasladar a su portadora, aunque ello requiera movimientos toscos y desalineados.
Empero, qué pueden hacer, a quién reclamar si no existe sindicato, asociación o institución que los ampare, cómo concluir tamaña diligencia si aquella persona que camina desorbitada no ha reparado en su transporte de plástico símil cuero.
Los tacos avanzan y temen por su integridad, es posible que antes de llegar a destino solo sean basura producto de la presión desmedida que genera su dueña. Se avecina la tragedia, más que augurada, se acerca el final, y ellos lo pueden percibir.
Un taco esquiva un pozo, su compañero no.
Empero, qué pueden hacer, a quién reclamar si no existe sindicato, asociación o institución que los ampare, cómo concluir tamaña diligencia si aquella persona que camina desorbitada no ha reparado en su transporte de plástico símil cuero.
Los tacos avanzan y temen por su integridad, es posible que antes de llegar a destino solo sean basura producto de la presión desmedida que genera su dueña. Se avecina la tragedia, más que augurada, se acerca el final, y ellos lo pueden percibir.
Un taco esquiva un pozo, su compañero no.
domingo, 21 de febrero de 2010
No disponible
La vida no es como el msn, aunque en este momento quisiera cambiar mi estado a AUSENTE.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Miércoles 12 am. Malba.
Exposición Mr. América. Andy Warhol.
Pop Art
De todas las obras que vi, hubo una en particular que me gustó mucho.
Se llama silver clouds (nubes de plata). en un cuarto había globos plateados con forma de almohadón llenos con helio. Por el gas, los globos subían pero no lo suficiente, de manera que en una punta había un ventiladorcito que los revolvía cada tanto y ayudaba a que subieran.
Uno podía entrar y tocar las nubes, mirarlas, ponerse debajo, empujarlas hacia arriba...
Sin embargo me llamó la atención que la gente apenas si entraba en el salón, nomas se quedaba en un costadito leyendo la reseña de la obra. Luego de jugar un rato con las nubes, salí del cuarto que tenia paredes de vidrio y descubrí otra obra: era la que se generaba cuando alguien entraba al cuarto. de pronto se podía ver como la persona se ponía a interactuar con esa tormenta plateada. entonces descubrí que los adultos son muchos mas temerosos a la hora de dejarse llevar por la obra de arte. Las personas que entraban apenas si tocaban los globos, los miraban comprimiendo sus ganas de jugar. Eso no pasaba con los chicos, ellos entraban desinhibidos. golpeaban los globos, los empujaban con los deditos, los hacían subir, bajar.
Mientras reflexionaba no dejaba de mirar el cuarto, sobretodo cuando los pequeños entraron. se ve que mi interés extraño al guardia de seguridad que enseguida miro hacia la habitación, entró y pidió a los chicos que se retiraran.
Me fui a otra sala rogando que esos chicos, ese día, no se transformasen en adultos.
Exposición Mr. América. Andy Warhol.
Pop Art
De todas las obras que vi, hubo una en particular que me gustó mucho.
Se llama silver clouds (nubes de plata). en un cuarto había globos plateados con forma de almohadón llenos con helio. Por el gas, los globos subían pero no lo suficiente, de manera que en una punta había un ventiladorcito que los revolvía cada tanto y ayudaba a que subieran.
Uno podía entrar y tocar las nubes, mirarlas, ponerse debajo, empujarlas hacia arriba...
Sin embargo me llamó la atención que la gente apenas si entraba en el salón, nomas se quedaba en un costadito leyendo la reseña de la obra. Luego de jugar un rato con las nubes, salí del cuarto que tenia paredes de vidrio y descubrí otra obra: era la que se generaba cuando alguien entraba al cuarto. de pronto se podía ver como la persona se ponía a interactuar con esa tormenta plateada. entonces descubrí que los adultos son muchos mas temerosos a la hora de dejarse llevar por la obra de arte. Las personas que entraban apenas si tocaban los globos, los miraban comprimiendo sus ganas de jugar. Eso no pasaba con los chicos, ellos entraban desinhibidos. golpeaban los globos, los empujaban con los deditos, los hacían subir, bajar.
Mientras reflexionaba no dejaba de mirar el cuarto, sobretodo cuando los pequeños entraron. se ve que mi interés extraño al guardia de seguridad que enseguida miro hacia la habitación, entró y pidió a los chicos que se retiraran.
Me fui a otra sala rogando que esos chicos, ese día, no se transformasen en adultos.
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